Los dias pasados, volvieron a mostranos que ya es tiempo de ocuparse de los residuos con responsabilidad del Estado, un estado fuerte, con convicciones.
Por diversas presiones, no se recolectaron los residuos en capital federal y el conurbano (AMBA, o Buenos Aires ampliado, etc). El olor, el volumen de las bolsas de residuos, hicieron temer a los porteños y dibujaron un gesto acostumbrado (pero no tanto) en los rostros de los vecinos periurbanos. Aqui, por San Miguel, el camion de la empresa que los recolecta -COVELIA- pasa a eso de las 5:00 de la mañana, muy lejos de la hora en que otros municipios y la misma capital ya dispusieron de las bolsitas (a eso de las 20:00).
Si en la cabeza de los intendentes (titulo mas que claro, segun el origen) no da vuelta ni una sola idea que no puedan someter a discusion, si solo -como hace siglos- se limitaran a realizar las obras que les lleguen de la provincia o la nacion, seguiremos metiendo “debajo de la alfombra” (y peor aun en los cuerpos inermes de los mas vulnerables) la hoy llamada BASURA.






